La obra
El cibertesano contemplo su obra moverse. Perfecta. Era una creación
perfecta. Cogió la holografía que le había servido de modelo:
una niña sobre un caballo; Laura y Rayo. El tamaño al natural había sido un
problema, nunca había creado nada tan grande, pero que los tonos y los ojos
fueran fieles y vivos había resultado lo más complejo. Hizo una video-llamada
al establo: Rayo volvía a tener a su dueña.

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